Retratar la esencia de Kent Zúñiga

[ 9 de julio de 2026 ]

Retratar la esencia de Kent Zúñiga: cuando la gastronomía también cuenta historias

Hay personas que cocinan. Y hay otras que construyen un lenguaje propio a través de la cocina.

Kent Zúñiga pertenece a este segundo grupo.

Hace unos meses viajé a Arequipa para continuar uno de los proyectos más importantes de mi carrera fotográfica: Esencia, una serie documental donde retrato a personas que han dedicado su vida a preservar, reinterpretar y dignificar la gastronomía peruana.

Kent era una de esas personas que sabía que, tarde o temprano, debía fotografiar.

Un chef que volvió para transformar Arequipa

Después de recorrer cocinas de distintos países y formarse junto a grandes referentes internacionales, Kent decidió regresar a su ciudad natal para demostrar que la alta cocina también podía escribirse desde Arequipa.

Su paso por Europa —incluida Barcelona— y su constante interés por explorar cocinas como la tailandesa, la australiana y otras tradiciones gastronómicas del mundo han construido una mirada abierta, curiosa y profundamente creativa. Pero, lejos de replicar lo aprendido, decidió volver a sus raíces para reinterpretarlas con una identidad absolutamente propia.

El resultado es Kao, uno de los restaurantes más interesantes de la escena gastronómica arequipeña.

Kao: una cocina donde las raíces conversan con el mundo

Ubicado en el corazón del centro histórico de Arequipa, Kao recibe a sus comensales en una acogedora bóveda de sillar donde cada plato se construye a la vista, permitiendo entender que detrás de cada creación existe una enorme dedicación.

La propuesta sorprende desde el primer momento.

Sabores del sudeste asiático conviven con ingredientes profundamente peruanos. Técnicas contemporáneas abrazan recetas tradicionales. La cocina tailandesa dialoga con los productos del sur del Perú sin perder autenticidad.

Nada parece forzado.

Todo tiene sentido.

Cada plato refleja el recorrido de Kent por el mundo, pero también el enorme respeto que siente por el territorio donde nació. Esa mezcla convierte a Kao en una experiencia gastronómica elegante, creativa y con mucha personalidad.

El camarón del Valle de Majes: mucho más que un ingrediente

Cuando pensé en cómo retratar a Kent, tuve claro que no quería fotografiar únicamente al chef.

Quería fotografiar aquello que forma parte de su identidad.

Y pocas cosas lo representan tanto como el camarón del Valle de Majes.

Su familia mantiene un fuerte vínculo con este territorio y Kent participa activamente junto a las organizaciones de pescadores artesanales que trabajan para proteger este recurso, uno de los grandes patrimonios gastronómicos de Arequipa.

El camarón de río no solo sostiene la economía de numerosas familias del valle; también representa una tradición que requiere conservación, respeto por las vedas y un trabajo conjunto entre pescadores, instituciones y cocineros para garantizar su futuro.

Por eso tenía sentido que el protagonista de estas fotografías fuera, precisamente, ese camarón que tanto significa para él.

Cuando una fotografía habla de identidad

Siempre digo que un retrato no consiste únicamente en mostrar un rostro.

Un buen retrato debe contar quién eres cuando nadie está mirando.

Durante la sesión no buscaba únicamente imágenes bonitas. Quería hablar de territorio, de memoria, de oficio y de la relación tan íntima que existe entre un cocinero y el producto que decide defender cada día.

Kent no cocina para impresionar.

Cocina para emocionar.

Y eso fue exactamente lo que intenté trasladar con mi cámara.

Desde Madrid, tengo el privilegio de compartir con el mundo la esencia de Kent, un cocinero que transforma sus raíces arequipeñas y sus experiencias alrededor del mundo en una propuesta gastronómica profundamente personal.

Esencia continúa

Con cada nuevo retrato, Esencia sigue creciendo.

Porque detrás de cada gran chef existen historias familiares, viajes, sacrificios, productores, pescadores y agricultores que también merecen ser reconocidos.

Retratar a Kent fue recordar que la gastronomía no empieza en un plato.

Empieza mucho antes: en un río, en una comunidad, en un ingrediente y en las personas que dedican su vida a protegerlo.

Y quizá ahí resida la verdadera esencia.

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